El sol repica contra las paredes, es verano en el chaco. Las circunstancias y la hora me llevan a esperar en la plaza. Llegan de a poco y van rodeando el espacio, se sientan bajo un árbol y detrás de su sombra espían los movimientos ajenos. Por los bordes van acercándose a de apoco hasta llegar a rodearme, siempre con la mirada baja y curiosa de quien teme y quiere dejar de hacerlo, quizás en el fondo yo también sentía lo mismo. Las edades eran dispares, niños adultos de mediana estatura. El calor de la tarde tiende a unirnos, nos ponemos a pintar y nos olvidamos de las incomodidades. La propuesta parte de poder vincular lo que perciben y sus emociones. La situación es marginal y en estado de riesgo para poder terminar sus estudios, lo cual los condiciona a elegir su destino. Las voces suaves murmuran las verdades más fuertes, despiertan, agitan, estremecen. Todo es muy intenso, el calor, la gente, la energía, todo se modifica de acuerdo al clima, a las carencias. Entiendo como adaptarse y sobrevivir a lo que sea y con lo que tengan, no dimensiono un límite, con sensibilidad suficiente para extremar vivencias y sentimientos.
Vivencias en primera persona, a flor de piel, dibujadas con palabras hondas, cargadas de realidad cotidiana, a veces bella, a veces, dura, siempre auténtica. Un saludo Lorna
ResponderEliminarElena,
ResponderEliminarmuchas gracias por tus palabras.
Un saludo cordial,Lorna